Vinitaly exhibe la fuerza del vino italiano … La feria de Verona reúne a 4.000 expositores y refuerza la apuesta por exportación, cultura y enoturismo … Verona ha vuelto a reunir a la cadena del vino en Vinitaly, que celebra su58ª edición con 4.000 expositores y 97.000 operadores de 130 países, según la organización. La feria, abierta del 12 al 15 de abril en Veronafiere, ha puesto el foco en la exportación, la promoción exterior yel papel del vino como producto económico y cultural. La inauguración contó con la presencia del ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani, y con 433 compradores extranjeros llegados de 45 países. La cita se apoya en la red diplomática italiana y en la agencia pública de comercio exterior ITA. El sector llega a Verona con cifras altas en ventas fuera de Italia y con una posición fuerte en los mercados internacionales, aunque también con señales de ajuste por el menor consumo en varios países y por la presión de los precios. En ese escenario, el Reino Unido sigue siendo uno de los mercados más sólidos para el vino italiano. En 2024, las ventas al mercado británico rozaron los 860 millones de euros, lo que sitúa a ese país entre los principales destinos del producto italiano. Los operadores del sector explican que el consumidor británico busca marcas reconocibles, Calidad constante y una historia detrás de cada botella, tres elementos que el vino italiano ofrece con facilidad gracias a su diversidad territorial. La presidenta del Consejo Europeo de Empresas del Vino, Marzia Varvaglione, subrayó en Verona el peso económico de la cadena vitivinícola en Europa y pidió avanzar hacia un posible reconocimiento de la cultura de la vid y del vino como patrimonio cultural de la Unesco. A su juicio, ese paso ayudaría a proteger mejor el sector y a reforzar el enoturismo, una actividad que ya mueve millones de visitantes en Europa y genera ingresos para bodegas, restaurantes y alojamientos rurales. También intervino el director general de la Organización Internacional de la Viña y el Vino, John Barker, que defendió una visión del vino ligada a la historia, la cultura y la ciencia. Barker pidió medidas basadas en datos para proteger el sector ante los cambios en el consumo, la comunicación y la tecnología. A su lado estuvo Christophe Hansen, comisario europeo de Agricultura, que recordó que la viticultura no es solo una actividad agraria, sino una parte de la vida social y económica de muchos países europeos. Hansen señaló además que el sector vive bajo presión por el cambio climático y por unos mercados más inestables. Según explicó, Bruselas trabaja en nuevas herramientas para dar más flexibilidad a las bodegas, apoyar la promoción exterior y facilitar ajustes productivos cuando sea necesario. El comisario añadió que la Unión Europea quiere abrir más vías comerciales con mercados como India, donde ve margen para crecer. La visita institucional continuó con Giorgia Meloni, que acudió a Vinitaly por tercera vez como presidenta del Gobierno italiano. Meloni calificó la feria como una gran escaparate del made in Italy y afirmó que su Ejecutivo seguirá apoyando al sector con medidas fiscales y energéticas. Recordó también las ayudas ligadas al gasóleo agrícola y pidió estabilidad en Oriente Próximo por su impacto sobre carburantes y fertilizantes. En sus declaraciones a WineNews, Meloni insistió en que el vino forma parte esencial de la cocina italiana y defendió su valor dentro de la identidad nacional. Durante su recorrido por los pabellones se reunió con empresas y consorcios de varias regiones italianas, entre ellas Marche, Veneto, Piemonte, Lazio, Toscana, Umbria y Trentino. En esa agenda figuraron nombres como Marchesi Antinori, Mezzacorona, Terra Moretti, Velenosi o Lungarotti. El ministro de Agricultura, Francesco Lollobrigida, aprovechó Vinitaly para pedir menos burocracia en las ayudas a la exportación y más coordinación entre instituciones y empresas. Aseguró que Italia debe producir mejor, proteger más su imagen exterior y promover con mayor eficacia sus vinos en los mercados internacionales. También defendió una lectura cultural del vino frente a los mensajes que lo presentan solo como un riesgo sanitario. En esa línea se celebró una mesa redonda con representantes del sector europeo y ministros de Serbia y Georgia. Allí se habló del peso histórico del vino en distintos países y del papel que puede jugar una futura candidatura ante la Unesco. El debate incluyó también referencias al consumo responsable y al proyecto Wine in Moderation, centrado en promover hábitos moderados e información clara al consumidor. El presidente de Unione Italiana Vini, Lamberto Frescobaldi, advirtió de que las cosechas actuales generan más oferta de la que el mercado absorbe ahora mismo. Según dijo, parte del problema está en el descenso del consumo entre los jóvenes y en la aparición de nuevos productores fuera de Europa. Por eso pidió ajustar volúmenes sin perder valor ni calidad. Desde Assoenologi, Riccardo Cotarella puso el acento en el nivel técnico alcanzado por muchas bodegas italianas y reclamó aprovechar mejor las herramientas públicas ya disponibles. También defendió una comunicación más clara sobre el vino frente a mensajes alarmistas. En paralelo, Luca Rigotti pidió actuar como sistema dentro de Italia y ante Bruselas para resolver las debilidades internas del sector. La Federación Italiana de Vignaioli Indipendenti reclamó simplificar los trámites para las pequeñas bodegas. Su presidenta, Rita Babini, sostuvo que muchas explotaciones familiares necesitan reglas más simples para seguir invirtiendo fuera del país. Babini agradeció además las campañas institucionales recientes porque han devuelto visibilidad al producto vino y a quienes lo elaboran. Vinitaly también ha servido para medir tendencias comerciales dentro del propio mercado italiano. Entre ellas figura el peso cada vez mayor del enoturismo como vía para acercar al visitante a zonas menos conocidas del país. El nuevo ministro italiano de Turismo, Gianmarco Mazzi, dijo que quiere impulsar esa línea porque puede repartir mejor los flujos turísticos y llevar actividad a territorios ligados al vino pero alejados de los circuitos más masivos. En paralelo a las reuniones institucionales se han celebrado catas técnicas sobre algunas etiquetas históricas toscanas vinculadas al movimiento Super Tuscan. Ese grupo reúne bodegas que cambiaron el rumbo del vino italiano desde Chianti Classico hacia estilos más abiertos al mercado internacional. Las degustaciones han servido para repasar cómo ha evolucionado ese segmento hacia vinos más frescos, con menos peso de madera en algunos casos y mayor atención al origen. Entre las botellas probadas figuraron referencias como Sangioveto de Castello di Monsanto o Pergole Torte de Montevertine, junto a vinos elaborados con Sangiovese mezclado con Cabernet Sauvignon o Merlot. Los catadores señalaron una búsqueda común: más equilibrio entre fruta, estructura y capacidad de guarda. Esa lectura técnica encaja con un momento en el que muchas bodegas italianas intentan vender menos volumen pero con mayor valor añadido. Vinitaly seguirá hasta el 15 de abril con reuniones comerciales, presentaciones técnicas y encuentros entre productores e importadores. La feria vuelve así a funcionar como punto de encuentro entre negocio exterior, política agraria e imagen país para un sector que mira al Reino
Unido como mercado fiel mientras intenta abrir espacio en Asia y consolidar su posición en Europa.
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